La cetosis en las vacas se produce cuando existe un déficit energético excesivo durante la fase inicial de la lactancia. La vaca agota sus reservas corporales, lo que provoca la liberación de cetonas dañinas. El propósito de esta página es mejorar la comprensión de las dificultades que enfrentan los productores lecheros para controlar la cetosis.
¿Qué es la cetosis?
Las vacas lecheras destinan la mayor parte de su energía a la producción de leche. Para mantenerla, requieren una cantidad considerable de alimento. Tras el parto, es crucial iniciar rápidamente la producción de leche. Genéticamente inclinadas a priorizar la producción de leche, las vacas pueden comprometer su propia energía y salud. Cuando la energía aportada por la dieta es insuficiente, recurren al agotamiento de sus reservas corporales. La movilización excesiva de grasa puede provocar la aparición de cuerpos cetónicos. Cuando estas reservas se agotan, se liberan cetonas en el torrente sanguíneo. Si bien la presencia limitada de cetonas no es problemática, pueden manifestarse concentraciones elevadas, conocidas como cetosis, que resultan en una reducción de la actividad y un rendimiento deficiente en la vaca.
Síntomas de cetosis
Las manifestaciones de la cetosis en ocasiones reflejan las de la fiebre de la leche subclínica. Las vacas afectadas presentan lentitud, disminución del apetito, disminución de la producción de leche y una disminución sustancial de la fertilidad. Puede observarse olor a acetona en el aliento de la vaca, debido a la liberación de cetonas. El problema radica en que estos síntomas pueden ser evidentes (cetosis clínica) o casi imperceptibles (cetosis subclínica).
Causas de la cetosis en las vacas
Tras el parto, las vacas experimentan un aumento repentino de sus necesidades energéticas, lo que obliga a un aumento proporcional de la ingesta de alimento. Un aporte energético sustancial es vital para iniciar y mantener la producción de leche. Ante la falta de suficiente energía dietética, las vacas comienzan a utilizar sus reservas de grasa corporal, liberando cetonas en el torrente sanguíneo. Cuando la concentración de estas toxinas supera un umbral crítico, la vaca entra en un estado cetónico.
Consecuencias de la cetosis
Las vacas afectadas por cetosis presentan un apetito reducido y el consumo de sus propias reservas corporales suprime aún más su apetito, lo que desencadena un ciclo perjudicial de efectos negativos.
La movilización excesiva de grasa corporal puede sobrepasar la capacidad del hígado para procesarla, lo que provoca su acumulación, una afección conocida como hígado graso. Esto deteriora la función hepática y puede causar daño hepático permanente.
Como resultado, la fertilidad de la vaca disminuye y aumenta su susceptibilidad a diversas enfermedades. Las vacas que sufren cetosis requieren atención adicional y, posiblemente, tratamiento veterinario para abordar los efectos adversos en su salud.
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Hora de publicación: 14 de noviembre de 2023


